Solo las personas sensibles son capaces de entregar su corazón de manera altruista, porque solo ellas saben que nada en la vida tiene más valor que el amor.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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