Lo auténtico en ocasiones no lo vemos, nos solemos quedar en lo superficial. En lo superficial es donde habitan aquellos que viven de la mentira.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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