A veces pienso que escribo para que nadie me lea. Entonces ¿por qué escribo? Por lo mismo que cantan los pájaros al amanecer.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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