Criticar o sospechar de esas pocas personas que te rodean aparentemente felices, te hará más amargado e infeliz. El que es verdaderamente feliz, desea la felicidad de los demás.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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