Es fácil tener esperanza cuando el sol te alumbra el camino. Lo difícil es tenerla cuando la oscuridad te envuelve. No perderla nunca depende de cada uno de nosotros.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Comentarios
Publicar un comentario