Cuando ves que tu fuerza se agota, que el ánimo decae, lo más fácil es parar y retirarte del camino; lo difícil es tener el coraje suficiente como para seguir adelante. Vamos a ello.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Comentarios
Publicar un comentario