Hay días, momentos, en los que sientes que todo tu adentro es de un gris tan profundo que te hace replantearte el sentido de todo lo que te rodea. En días así lo mejor es imaginar la luz y no dejar de correr hasta encontrarla.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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