Sería interesante que hoy, más allá de esa luz con la que tratamos de alumbrar a los demás, y que a veces tanto cuesta que vean, paremos, apuntemos hacia nosotros, y hagamos un esfuerzo de comprensión personal. Solo hoy. Mañana otro día será.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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