Somos nosotros los que construimos las barreras entre unos y otros. Nos puede en rencor, el reproche y la envidia. Echemos abajo los muros que nos separan y abracemos la fortaleza que nos une.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Comentarios
Publicar un comentario