Según vemos nuestro futuro, determinamos nuestro presente. Un futuro visto con desilusión nos hace vivir un presente con desilusión, pero ver un futuro con ilusión genera un presente con alegría.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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