Sé tú mismo. No seas otro. No pienses ni opines como los otros; no vivas como lo hacen otros. Piensa, opina y vive libremente desde el respeto. No dejes que otros lo hagan por ti.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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