Tener ilusiones no es sinónimo de ser un iluso. Podríamos pensar que ilusionarse en circunstancias como la que vivimos es absurdo; precisamente, la ilusión, por llegar, por volver a Ser y Estar, es nuestro mejor aliado ante las dificultades y obstáculos.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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