Aprender que un momento de paciencia, en un momento de enfado e ira, nos ahorra cien momentos de arrepentimiento es algo que solo se aprende con el tiempo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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