No hace mucho  no teníamos tiempo para nada. No teníamos tiempo para sorprendernos, ni para enfadarnos, ni para estar con nosotros mismos. No parábamos ni para preguntarnos si aquella vida era la mejor, todo era una excusa. Si no teníamos problemas, los inventábamos. Todo era correr y no parar. A lo mejor, ahora que hemos parado obligatoriamente, deberíamos reflexionar sobre ello.

Comentarios

Por si te interesa...

Padre Nuestro en Hebreo