La luz, el alegre escándalo de los pájaros que anuncian el día, el tímido frescor de la mañana apaciguando el calor de la jornada, precipitan los versos en este sábado de campo.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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