Todo para madurar tiene un tiempo, lo bueno o lo malo, para bien o para mal. El resultado de una acción no suele ser inmediato, es como el fruto o la flor de la semilla que plantes.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Comentarios
Publicar un comentario