El compromiso de cambiar nuestra manera de ver las cosas supone el cambio de aquello que hasta ahora veíamos. No son nubes. Es un velo que oculta el sol.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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