¿Cómo es posible que seamos el único Ser que se obligue a dar más de tres veces con la cabeza en el suelo para darse cuenta que está en el camino equivocado?
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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