No pensemos que aquello que nos ocurre es culpa de los demás. Somos responsables de lo que pensamos y hacemos, somos responsables de la vida que tenemos: bien o menos bien.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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