Lo primero que he pensado hoy es que nadie sabemos más que nadie ni nadie poseemos más razón que nadie. Cada uno tiene su verdad.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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