28.07.2018... Reflexiones desde el Ocaso de Minaya y... III.

Es sábado. Podría ser otro día, pero es el que es. Mi momento ha pasado y pasa entre estos parajes que no a todos les gusta pero a mi me sienten. No es mi mejor día ni mi mejor momento... pero aquí estoy.

Pensamos, pensamos y pensamos; no dejamos de pensar. Tal vez si fuéramos o fuésemos más conscientes del momento presente no pensaríamos. 
Ser consciente del momento presente es aceptarlo como venga y vivirlo. 
Si viene mal, vivirlo como una experiencia más; si viene bien disfrutarlo como si fuera el último



Tendemos a desperdiciar momentos porque pensamos en cómo querríamos que hubieran sido si fuesen de otra manera a cómo son. Eso nos amarga, nos genera ansiedad y nos lleva a pensamientos que nunca deberíamos haber tenido. 
¿Por qué no intentamos no pensar? 

Si no pensamos, si somos conscientes, comprobaremos que todo nuestro mal está en nuestra mente porque, en ese momento, seremos plenamente conscientes de nuestro Yo, de nuestro Ser. 

En los últimos tiempos pienso demasiado. Lo sé, lo siento y lo vivo, porque mis constantes viven en un estado de alteración continua y mi equilibrio físico, emocional y espiritual está alterado. 

Pienso demasiado en lo que no debería de pensar y dejo de disfrutar de aquellos momentos que debería de disfrutar. 

He llegado a la conclusión que el estado de depresión se crea, no es que caiga en él. Y se crea, la mayoría de las ocasiones, por supuesto siendo consciente de los diferentes grados existentes, por los pensamientos que generamos ante circunstancias o situaciones que nos toca vivir. 

Somos responsables de nuestra vida. Somos responsables de lo que vivimos, pensamos o sentimos. 

Si estoy viviendo ahora, Ahora mismo.. ¿por qué tiene que supeditarme el pasado?

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