15.07.2018... A vueltas con las Decisiones.

No sé si las semanas terminan como comienzan o comienzan como terminan, el caso es que llegados a estas horas del domingo en el que uno añora el vivir tanto como el sentir, reflexionaba sobre el todo y la nada, como el que va buscando a tientas, en la oscuridad de la noche, el pomo que te abre la puerta de casa.


Y así volvía a reflexionar, una vez más, sobre 'las decisiones'. Hace algo más de dos años escribí un articulillo, con foto incluida, titulado 'DECISIONES...' (pueden leerlo, si gustan, pinchando aquí). Antes hubo alguna que otra reflexión y después ha habido otros varios post sobre la misma temática: decidir. 
Posiblemente en una vida, lo más importante sean las decisiones que tomamos y, el mayor error, las decisiones que dejamos de tomar.
No es fácil tomar decisiones. No es fácil decidir porque nunca sabremos si nuestra decisión supone un acierto o un fracaso. Pero es verdad, posiblemente ni siquiera nosotros estaríamos aquí si alguien, dos personas, no hubieran decidido que así fuera... con toda la responsabilidad que ello conllevaba, en el momento de tomar aquella decisión vital.

Las decisiones, tomarlas, no son fáciles, sobre todo si cuando has de tomarlas vives inmerso en incertidumbres emocionales, sea personales o profesionales. 

Soy una de esas personas que suele dudar, tal vez pensar demasiado las cosas. Curiosamente me han salido bien aquellas cosas que no he pensado. Otras muchas han sido un verdadero fracaso, pero me han enseñado mucho. 

Lo que sí tengo claro es que cuando damos un paso hacia delante, tiene que ser con todas las consecuencias. 

En mi vida he tomado muchas decisiones, algunas equivocadas, otras no; las más importantes de mi etapa vital fueron dos de las que sé nunca me arrepentiré, permítaseme que por ser personales no las escriba. 

Hoy hablaba con alguien precisamente de esto, de la toma de decisiones, de lo difícil que es. Si fuera fácil , cualquiera podría hacerlo. Hay quien no toma una decisión en su vida y es entonces cuando otros las toman por ellos. 

He escrito tantas veces sobre las decisiones que ya ni siquiera me acuerdo de cuando tomé la decisión de escribir sobre la decisión, sus beneficios y sus enriquecedores frutos, sea en forma de éxito o de fracaso, de acierto o de error.
Lo peor que hay en la vida es arrepentirse por no tomar una decisión... aquello que quisimos hacer y por miedo no hicimos. 
Cuando hablas con una persona joven, en plena plenitud vital, con un tiempo aparente por delante, y ves que duda, tal y como tú dudaste mil veces y, en ocasiones, no caminaste ni tuviste la valentía de dar los pasos adecuados, solo puedes decirle que adelante, que crea en sí mismo, que sea valiente. Pero las decisiones han de tomarse de manera personal, meditando el tiempo que haga falta. No son buenas las decisiones precipitadas, suelen ser esas que nos llevan al arrepentimiento. 

Todos pensamos en algún momento de nuestras vidas que teníamos que haber tomado antes tal o cual decisión, pero no lo hacemos cuando debemos y termina por generarnos problemas.
La decisión, cuando se toma, debe ir acompañada de la acción y la acción de seguridad y confianza en uno mismo. 
Las decisiones son tan importantes que pueden cambiar tu vida, para mejor o, simplemente,  para aprender de lo peor y volver a empezar.

Mi compañero de campo Henry David Thoreau decía que
"Si avanzas con confianza en la dirección de tus sueños, y te esfuerzas en vivir la vida que has imaginado, te encontrarás con un éxito inesperado."
Sí, sé lo que me dirás lector, que es fácil la teoría. Claro. La teoría es facilísima para todos, lo difícil es la práctica, lo difícil siempre es decidir. El mundo está lleno de personas que decidieron y personas que no lo hicieron; está lleno de éxito y fracaso. El mayor fracaso siempre es no decidir.

El miedo, inseguridad, nuestras creencias limitantes nos frenan. Sólo se gana si se arriesga. Solo se camina si se anda.

Debemos ser responsables de nuestras propias decisiones, no dejar que otros las tomen por nosotros. Nosotros sentimos y solo lo sabemos nosotros. Tenemos sueños y son nuestros sueños. Pues decidamos nosotros, no dejemos que lo hagan otros.

Es verdad que cuando pasa el tiempo siempre miras hacia atrás de una manera más crítica: si no hubiera hecho aquello, si hubiera hecho....

Por eso, para no hacerte estas preguntas con el tiempo, lo mejor es decidir en el momento.

No hay que tomar decisiones precipitadas o basadas en el miedo. Lo mejor es parar, pensar, no precipitarse y tomar la mejor decisión posible.

Debes establecer criterios de decisión. Escribir los por qué SÍ y los por qué NO.

Clasificar los criterios de decisión según su importancia.

En caso de que la decisión a tomar tenga que ver con un problema, debemos buscar las alternativas que faciliten resolver el mismo cuanto antes.

Es lo que pienso.

Un poquito de música amigos para esta tarde veraniega...

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