miércoles, 19 de julio de 2017

19.07.2017... Para qué más!!!

Hablaba esta mañana, temprano, con mi hermano, que llegados a este momento del año como que uno comienza a sobrarle todo, no sólo la ropa por el calor.

Son estas fechas del 'curso', septiembre a julio, en las que comienzas a plantearte el por qué de estar metido en mil historias, a cada una mayor, unas con placer, otras por devoción y, alguna también, por obligación que te tienen de un lado a otro sin tiempo ni siquiera para disfrutar del sol que cada día amanece como alumbrándote una nueva vida.

Ahora leía lo que escribía hace años por estas fechas. Siempre es lo mismo, siempre es la misma queja; siempre esa desesperación de buscar con sano deseo la desconexión total.



Si fuésemos capaces, durante el año, de organizar ese mínimo tiempo para nosotros, no llegaríamos tan derrotados físicamente a esos días de agosto que buscamos como si de un oasis en el desierto se tratara.

Preparo en estos días, con verdadero placer, la clase que, sobre Liderazgo Político, impartiré en Barcelona en el SEMINARI D’ACTUALITZACIÓ PER A ELECTES LOCALS, MATINALS PRAT DE LA RIBA, 7a edició FAAEE-UAB

La preparación de mis clases es todo un ritual, no sólo porque cada una de ellas la preparo como si fuera la primera y única, sino porque me resulta de un placer infinito hacer algo que me apasiona: decir lo que pienso a la vez que digo lo que todos saben.

Esto me lleva a ciertas contradicciones mentales: para qué nos envolvemos en mil asuntos que, más allá de quebraderos de cabeza, nos enriquecen -y no hablo de nada material- lo justo.

No hace falta que cuente a nadie lo que es el liderazgo: ese talento para influir en los demás.

Cada vez que leo más sobre este tema tengo más claro que lo esencial es ser capaces de liderarnos a nosotros mismos y ese liderazgo sincero, honrado y honesto con nosotros es el que te hace tener, también, una estrategia de futuro para contigo.

¿Qué soñamos? ¿Qué deseamos?

¿Qué hacemos cada día para intentar que se cumpla?

¿Qué das a los demás?

¿Qué contagias?

Nos medimos siempre profesionalmente. Buscamos tener más porque nos rodeamos de otros que quieren tener más y no nos permitimos estar por debajo. Pero ¿qué es estar por debajo? No tener una casa con cinco baños? No disfrutar de un coche de alta gama? Tal vez estar por debajo sea carecer de valores o, simplemente, vivir en el engaño de una vida superflua, sin sentido.

No nos damos cuenta de que nuestras vidas están atrapadas por el qué dirán y el consumo. Vivimos consumiendo mientras nos consumimos en el tiempo. Consumimos para intentar o pretender dar sentido a nuestra vida.

¿Nos hemos parado a descubrir quiénes queremos ser de verdad?

¿Sinceramente, reflexionamos sobre si vale la pena o no lo que hacemos en nuestro día a día?
“Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”, Nelson Mandela.
Siempre hay tiempo para reinventarnos.

He pensado siempre que el camino a la felicidad en el ámbito laboral no está en tener un trabajo adecuado, con un cargo fantástico que adorne una tarjeta o que te genera más ingresos; el camino a la felicidad consiste en disfrutar y divertirte con lo que haces.

Por eso el mejor lugar de un líder no siempre es estar en el lugar más alto, representativo o poderoso. Es el lugar donde podemos servir y aportar valía a los demás.

Es ayudar a los demás lo que nos enriquece.

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