domingo, 14 de mayo de 2017

14.05.2017... Limpiándonos!

Vengo diciéndome, desde hace tiempo, que el hecho de preocuparme más de mi mismo supone , en realidad, desprenderme de ciertos hábitos que he ido acoplando a mi día a día y que lo único que hacen es colapsarme de toxinas y quitarme tiempo, ese que no vuelve, de cosas más enriquecedoras e importantes.

Uno de esos hábitos tóxicos que me acompaña, con los años, es el hecho de leer la prensa diariamente y, con más peligro para la salud, comprar todos los periódicos el fin de semana.



Que España quedó el último en el Festival de Eurovisión celebrado en Kiev ayer, no me sorprende en absoluto; que hemos sufrido un ciber ataque mundial que ha alcanzado a cerca de 150.000 ordenadores y que un chaval con 10 euros ha conseguido detener el contagio masivo, tampoco me sorprende. Que la política española está enredada en dimes y diretes, de unos y otros, de los otros contra los unos, mientras los problemas reales de los ciudadanos continúan sin tener respuesta y, menos aun, soluciones concretas, es la tónica general del día a día; que unos pastorcillos fueron canonizados por el Papa ayer, porque parece ser que se les apareció una de las cientos de Vírgenes que enriquecen la religión de los católicos, se convierte en otra de esas noticias para llenar más de fe a los fieles. Todo ello unido a los asesinatos, atropellos, tropelías de unos y otros habituales del día.

Resulta imposible, últimamente, leer artículos que no sean insustanciales o banales.

Tan solo hoy, en estos kilos de papel visitados, he encontrado dos noticias que al menos me han parecido algo interesantes: la entrevista que se realiza a la filósofa española Adela Cortina tras la publicación de su último libro 'Aporofobia, el rechazo al pobre', en la que nos dice, entre otras que "Nos molestan los pobres. Aquellos que no nos aportan recursos económicos." Y lleva razón.

O ese otro artículo sobre el silencio y vivir el presente: "Guarda silencio 5' al día y observa". El silencio.

Luego entonces, para qué intoxicarme diariamente con tanta noticia que lo único que hace es ensuciar esa mente que, a día de hoy, debería ir limpiando tanto como ese cuerpo que con el cansancio de los años he ido mal cuidando.

Necesitamos curarnos por dentro.

Invertir en nosotros es invertir, siempre, en los que nos rodean. Limpiarnos por dentro nos hace tener pensamientos limpios hacia fuera.

Esta mañana, junto a C, hemos hecho nuestros 16 km de rigor por esos campos getafenses, bajo el Cerro de los Ángeles, a un ritmo que nada tiene que ver con el de antaño, pero sintiendo, respirando y disfrutando de un baño de sol majestuoso. No hemos parado de charlar. Curiosamente hoy hemos tratado de hablar de temas mucho más interesantes y llenos de significado, para ambos, que ese repaso que en otras ocasiones hacemos del mundo político o empresarial. Nos hemos dedicado a hablar sobre la vida, sobre la esencia de la vida.

Últimamente me encuentro buscando más el silencio, como terapia y equilibrio mental, que la conversación; pero otras veces sé que una buena conversación puede ayudarnos a curar ciertos silencios. Hablar, en muchas ocasiones, influye y modifica aquello que pensamos.

Creo que estoy lleno de demasiado ruido externo y eso me está perjudicando en el día a día. 

Al final, la mente es como un jardín que hay que cuidar en el día a día, si lo abandonamos, si dejamos que se llene de hierbajos, nunca podrá florecer como deseamos. 

Y llenamos nuestras mentes de residuos, de toxicidades que lo único que hacen es entorpecer el crecimiento: todas esas preocupaciones, esas ansiedades, esos problemas, esas metas a veces demasiado exigentes, esos recuerdos o esos pensamientos de futuro. Dejamos de vivir y ser conscientes del presente.

Por eso deberíamos seleccionar la información que entra en nuestra mente.

Leía que las personas tienen unos setenta mil pensamientos en un día normal. La mayoría son exactamente los mismos que en el día anterior y, lo más grave, es que la mayoría, también, de esos pensamientos, son negativos con lo que estamos bloqueando nuestro potencial mental. Saber administrar esos pensamientos, conseguir administrar nuestra mente es administrar nuestra vida.

Hasta para pensar debemos generar hábitos.

Cultivar nuestra vida interior es comenzar a vivir.

Y para comenzar a vivir desde dentro debemos parar, silenciarnos y buscar esos instantes necesarios para meditar y encontrarnos con nosotros.

Qué curioso que en este mundo de progresos, donde alguien puede paralizar la actividad de miles de empresas y organismos públicos desde un apartamento en Francia (por ejemplo), no hayamos progresado nada en el encuentro con nosotros, en el equilibrio interior, en encontrar nuestro yo más absoluto que es el único que nos puede generar esa felicidad tan anhelada por todos.

Estamos volviendo al principio, a lo esencial: la naturaleza, el campo, el pensamiento, el centro del yo.

No es tarde para cambiar ni es tarde para crear una vida nueva que nos llene más.

Y no sé cómo, ni por qué, me vienen estos versos que dejo por aquí para terminar este poético día...

Sed de miradas
limpias
sed de brazos
llenos 
sed de pasos 
satisfechos. 
Cuajar la sangre
envidiar la fatiga
cultivar el camino
cantar triste
triste emoción 
emoción cansada
cansada paz
convertida
en necesidad.

1 comentario:

  1. interesantes, tus pensamientos, ahora te diré que si con alguien me gusta hablar, es con Dios, él me entiende, me consuela, me da fuerzas, me sostiene en está vida, tan insípida a veces, tan injusta, con tantas maldades, y egoísmos, mi alma en el reposa, que tengas un buen descanso amigo, y hasta mañana si Dios quiere darnos aliento de vida.

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