jueves, 30 de marzo de 2017

30.03.2017 ...de aforismos!

Comienzo a corregir estos días dos futuros libros que espero pronto vean la luz. Camino lento pero enriquecedor.

Podría decir que ambos tienen algo de poéticos aunque uno sea el segundo volumen de mis pensamientos, reflexiones y aforismos y el otro, en verdad, mi segundo poemario.

Queda en preparación, también, recopilando ya material, el que será mi primer libro de motivación y que llevará por título '#liderandoT'.

Desde hace ya unos años, podría decir que desde siempre, he tenido la costumbre de anotar en un cuaderno mis pensamientos y reflexiones. Esas ideas que te vienen en los momentos más íntimos y personales; en el café, en el paseo solitario, entre las lecturas, en tus silencios.



Año a año van amontonándose en cuadernos y libretas, recogiéndose luego (ya van diez años) en ese espacio virtual, rincón de vómitos, suspiros, anotaciones y demás averías y desvaríos poéticos, filosóficos y espirituales que es 'Cuando el Silencio me llama'.

El aforismo es un ejercicio mental y vital.

Por ejemplo, despierto por la mañana e intento, hasta que subo al tren, revolver la mente y tratar de sacar alguna reflexión o pensamiento de esos que luego, una vez leídos, pueden parecer una estupidez o una luz de motivación o reflexión para el que lo pudiera leer.

Pero ahí van quedando, en mis hojas, abiertos al mundo, publicados o escondidos en el día a día de mi vida.

A veces digo mucho con pocas palabras, a veces nada con muchas. Quedará como esa esencia de mi pensamiento y mi estado emocional, esa esencia de mi, de lo que soy y siento.

Un aforismo es, según la RAE, una sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte. Del latín aphorismus, un aforismo es una declaración breve que pretende expresar un principio de una manera concisa, coherente y en apariencia cerrada.

Fue utilizado por primera vez por Hipócrates como una serie de proposiciones relativas a los síntomas y al diagnóstico de enfermedades. El concepto fue aplicado después a la ciencia física y, posteriormente, generalizado a todo tipo de principios.

El aforismo es algo así como un género entre literatura y filosofía. Creo que la velocidad de la vida y, sobre todo, las redes sociales, han producido un espacio en el que el pensamiento en corto, espontáneo, meditativo, poético o reflexivo, está provocando la vuelta de un género literario poco reconocido pero existente desde los tiempos.

Quién no ha leído, o al menos le suena, a Gracián, La Rochefoucauld, Montaigne... o ese fantástico volumen que son las «Meditaciones» de Marco Aurelio

En la actualidad cada vez hay más escritores que practican el aforismo. Cada vez son más los lectores de libros de aforismos o, como bien los denominaba el maestro Nicolás Gómez Dávila, soliloquios.

Porque el aforismo no deja de ser un diálogo con uno mismo. La extrañeza del encuentro vital con el ser.

Es un pensamiento en pocas palabras, fuerte, directo. Un pensamiento conciso que concentra gran intensidad. Pequeño pero puro, poético.

En estos aforismos que uno va escribiendo, va dejando la vida. La vida es tan corta en el tiempo como el aforismo en un papel.

El aforismo hay que leerlo despacio, degustarlo, pensarlo, dejar que te pellizque.

Me interesa mucho el aforismo; invita a contemplar, conocer, comprender la mirada de quién los escribe.

Buscando  encontramos grandes aforistas como François de la Rochefoucauld (1613-1680) -"Todo el mundo se queja de su memoria, pero nadie se queja de su inteligencia"-, Georg Ch. Lichtenberg (1742-1799) -"Es bien sabido que los ratitos son más largos que los ratos"-, Joseph Joubert (1754-1824) -"Las palabras son como el vidrio; oscurecen todo aquello que no ayudan a ver mejor"-, Friedrich Nietzsche (1844-1900) -"Solo se oyen las preguntas a las que se es capaz de contestar"-, Elias Canetti (1905-1994) -"El asombro vive de la casualidad. En la ley se asfixia"-, Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) -"El otro lado del río siempre estará triste de no estar de este lado. Esa pena es de lo más insubsanable del mundo y no se arregla ni con un puente" o ese gran Nicolás Gómez Dávila (1913-1994), del que ya he hablado -"Hay opiniones que es justo barrer con respeto, pero empuñando firmemente la escoba".

Entre los actuales destacaría a esos magníficos poetas como Benjamín Prado o Karmelo C. Iribarren y Jorge Wagensberg entre muchos más. 

En el año 2013 apareció el libro '¿Por qué no te lees?'. Este volumen contenía mis notas, reflexiones, aforismos, soliloquios de cuatro años de mi vida, el período que va del año 2009 al 2012. Ahora que repaso, en su lectura, en esas páginas se puede contemplar una etapa, unas circunstancias. Nunca pensé en publicar, pero tuve uno de esos momentos en los que decidí hacerlo, tal vez provocado por el cierre de esa etapa vital.

Hoy creo es el momento de continuar con los cuatro siguientes años. Otra etapa, otras circunstancias y tal vez otra madurez que queda reflejado en la mirada de estos nuevos textos.

Ahora que corrijo, no sólo siento el momento de cuando están escritos, sino que llego a sentir el por qué. Sé que algunos de ellos pueden resultar una verdadera estupidez, otros tratan de buscar la belleza de la poesía en prosa.

Arduo trabajo este de corregir. Espero que pronto sea una realidad entre tantas otras novedades.

Y por cierto que, ahora que releo este post, casi casi va a servir de introducción.



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