viernes, 24 de marzo de 2017

24.03.2017... en resumen: poesía.

Llegar al viernes con la mente en equilibrio es algo que en los últimos tiempos se me hace difícil. Sinceramente no es un síntoma problemático, es un síntoma de cansancio mezclado con ciertas dosis de poesía e ilusión. 

El cansancio desequilibra, los momentos poéticos permiten que los días parezcan diferentes. Cierto es que en los últimos tiempos me embarrunto de trabajos y proyectos que, aunque ilusionan, provocan deje de lado esos instantes que son sinceramente, los que me llevo dentro y enriquecen.

Comencé la semana en Cáceres de donde he regresé el martes. ¿Cansado? Sí, pero contento también. Al final, en estos viajes de trabajo uno intenta degustar estos lugares de una manera más sentida. Los viajes por estas tierras de España me iluminan y me invitan a saber cada vez más de la historia de este gran país nuestro que tenemos.

Cáceres es una ciudad extremeña bellísima con un sabor especial en la que vivir su anochecer en el casco histórico es algo más que un privilegio. Una ciudad que rezuma en sus piedras esa vida pasada. Cuando paseas por sus calles llegas a tener la sensación de que tras una esquina cualquiera aparecerá un hombre con capa y espada dispuesto a batirse en duelo contigo.



Disfrutar de la gastronomía, los paisajes y el arte que, cómo no, siempre se convierten en poesía.

Casualmente celebré allí  el Día Mundial de la Poesía y la entrada en la primavera.  Parece que nos hemos acostumbrado a conocer que cada día se celebre algo a nivel mundial, que tan solo los afectados o los sentidos conocen.

El Día Mundial de la Poesía tiene un sentido que va mucho más allá, es un sentido realmente poético.

Creo que podríamos convertir nuestros días en versos.

Podríamos alejar de nosotros esos pensamientos negativos que a veces nos acompañan y provocar los más bellos poemas que vomiten emociones.

Creo que ciertos estados, desequilibrios, picos emocionales, se curarían siempre con versos, con poesía.

La poesía es ese género literario más emocionante y sentimental. En la poesía uno se abre tanto que sin darse cuenta deja vislumbrar sus sentimientos, su estado anímico o emocional. Por eso el poeta a veces decide no leerse. Escribe y guarda los versos para que maduren en silencio y encontrar luego el sentido de los mismos.

Hoy, ahora, mientras guardo el sabor del día junto a esos instantes que sólo el corazón reconoce, busco en mi cuaderno algunos de esos versos escritos en meses anteriores. Unos son fruto de la alegría, del sentir; otros, tal vez, de las vivencias cotidianas. La poesía siempre esconde belleza porque la belleza nunca es ficticia. 

Somos seres creativos que estamos llenos de energía: construyamos vida, construyamos poesía.

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