domingo, 23 de octubre de 2016

23.10.2016... ¿Y tu Ikigai?

Lluvia, cansancio; cansancio y lluvia. 

No puedo decir que termino esta semana con los deberes deportivos hechos. Ni me he movido ni me ha apetecido moverme. Eso sí, como he ido escribiendo por aquí, he hecho una buena cata gastronómica, entre trabajo y trabajo, de Madrid, Guadalajara y Sevilla, por toda la geografía española, terminando en mi querido Minaya. Vamos que, en vez de quemar calorías, lo que sí he hecho es acumularlas placenteramente. Tiempo vendrá de acumular kilómetros.

Y así creo llego a este domingo, con una sensación de día tan desconcertante como ha podido ser la semana. De allá para acá, mentalmente hablando, echando en falta el deporte, pensando y reflexionando en exceso sobre unos y otros temas pero sin ninguna concentración óptima para nada: ni estudiar, ni escribir, ni leer. Así que en ese ir y venir mental, lo único que me queda para finalizar como corresponde la semana, es tratar de agarrarme a algunos de esos poetas míos, relajarme, para luego dejarme perder en una buena película que me haga recomponerme mentalmente para iniciar otra semana con pasión y motivación.

Descubrí estos días un concepto que desconocía en psicología positiva: el Ikigai.

Ikigai (生き甲斐, pronunciado ikiɡai) es un concepto japonés que significa "la razón de vivir" o "la razón de ser". Todo el mundo, de acuerdo con la cultura japonesa, tiene un ikigai. Encontrarlo requiere de una búsqueda en uno mismo, profunda y a menudo prolongada. Esta búsqueda es considerada de mucha importancia, ya que se cree que el descubrimiento del propio ikigai trae satisfacción y sentido de la vida.

Ha sido uno de mis temas de reflexión hoy. Uno de esos en los que necesitaba de una concentración más activa de la que he tenido. 



Resulta que todos tenemos nuestro Ikigai. A lo mejor tú, que estás leyendo estas líneas esta noche porque no tienes otra cosa mejor que hacer o, simplemente, porque lo encuentras como la mejor fórmula para dormir profundamente, piensas que no lo tienes. Pero lo tienes. Eso sí, si crees que no, debes ponerte a buscarlo inmediatamente.

El Ikigai sería aquello que te apasiona, aquello que te hace levantar por las mañanas animado y sonriente. Es la razón de saltar de la cama sin estar ni un momento más tumbado despierto.

Aquello que pones en el centro de tu vida, por ejemplo, hasta que consigues. Tu meta, tu objetivo., tu propósito vital.

Es eso que le da un sentido profundo a cada día.

Podemos tener más de un Ikigai en nuestras vidas, lo que no podemos es vivir sin un Ikigai.

El término ikigai se compone de dos palabras japonesas: iki (生き), que se refiere a la vida, y kai (甲斐), que aproximadamente significa "la realización de lo que uno espera y desea"

Son las cosas que hacen que nuestra vida valga la pena.

Estar plenamente satisfechos con el sentido de nuestras vidas. 

Todos podemos, debemos, pararnos y analizar y reflexionar sobre si ese sentido es el correcto, sobre si estamos satisfechos en nuestro camino. Y no es tarde para darnos cuenta, para buscarnos interiormente, analizarnos, destrozarnos hasta desenredar lo que puede estar ahí, oculto, enredado, y es nuestra auténtica razón de ser.

La búsqueda del ikigai no es fácil, es un análisis interior profundo. 

Este término, que como he dicho, proviene del Japón y, más en concreto, de Okinowa, surge de los grandes cambios en sus estructuras sociales, por ello cada vez más los japoneses sienten la necesidad de preguntarse realmente cuál es su razón de ser, su razón de vivir, su ikigai. No vale el hacer las cosas “porque es lo que toca” (para sacar el país adelante después de la destrucción de la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo); la nueva generación quiere hacer las cosas “porque quieren”, así que primero deben saber qué quieren, deben descubrir y comprender su ikigai y luchar para conseguirlo.

Después del fuerte terremoto y posterior tsunami que azotó el país el 11 de marzo de 2011, muchos japoneses se replantearon seriamente su ikigai, porque según Ishida, la búsqueda del ikigai “da al ser humano la capacidad de integrar eventos psicologicamente estresantes en el pasado, presente y futuro con menos confusión o conflicto.” 

Este tipo de eventos (desastres naturales, catástrofes, accidentes…) nos dan la oportunidad de replantearnos cuestiones importantes en la vida, como puede ser el significado de nuestra vida hasta el momento, el concepto de felicidad o hasta cómo queremos vivir a partir de ese momento, entre otras. Así pues, el ikigai es también una técnica efectiva para afrontar situaciones de estrés postraumático en las que se nos ofrece la oportunidad de replantearnos nuestra vida y su significado.

Este término japonés se ha hecho bastante popular recientemente en Occidente gracias a una TED Talk de Dan Buettner.

Los habitantes de Okinawa utilizan Ikigai cuando quieren referirse a aquello que hace que la vida valga la pena, lo que nos hace desear despertar cada mañana, el motivo para vivir.

Okinawa es un lugar cuyos pobladores se cuentan entre los más longevos del planeta: viven más de cien años con buena salud y en plenitud.

¿Tiene sentido tu vida? ¿Qué haces para que lo tenga? 

Son preguntas muy fáciles de hacer pero, ponte frente a un espejo y contéstalas. No son fáciles de responder.

Motivación, vocación, pasión y significado de la vida, reunidos en el Ikigai, son factores importantísimos determinantes en la productividad de las personas, puesto que comprenden un estado creativo y activo que relaciona emociones.

Estar siempre ocupado, en movimiento, activo. en lo que te apasiona y te guste. 

Busca y encuentra tu Ikigai y vive plenamente tu felicidad.

Es mi consejo en este día tan desconcertante. Y quería perdérmelo.

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