martes, 28 de junio de 2016

28.06.2016... Rajoy post Resaca.

Es martes, no escribí el domingo por motivos obvios, lo eché de menos y por eso, hoy que tengo tiempo, acaricio unas mínimas líneas de opinión.

Debo decir que me siento satisfecho y realmente feliz. 

Me siento feliz por España, me siento feliz y orgulloso de la organización política a la que pertenezco y milito desde hace ya 31 años (¡uff, cómo han pasado!) y me siento feliz por una persona, a la que aprecio en lo personal, y en la que he creído siempre por muchos y variados motivos,  aunque por uno muy en particular: que algunos, de fuera y dentro, de allá y acá, traten constantemente de enterrarle, eso le hace más grande para mi. 

No era fácil. Ha luchado contra todo y todos. Se la ha jugado política y personalmente a una estrategia en la que ni los próximos a veces creíamos: ha vuelto a acertar.



Paciente, con temple, estratega y, sobre todo, sencillo y humilde. Lo he escrito muchas veces por aquí desde hace tiempo. En un post que escribí y publiqué en el año 2011, 'Mariano Rajoy, lo que España necesita.', pensaba y decía así:


Mariano Rajoy es un político experimentado. Ha tenido responsabilidades de todo tipo y no se le ha ido la 'olla' como a muchos.
Ha sufrido las derrotas indirectas, las directas y las incomprensibles y ha sabido aguantar, corregir y superarse.
Mariano Rajoy es un hombre inteligente, porque sólo así se puede estar dónde está y no todos lo están, pero eso no es lo más importante: lo más importante es que es un hombre normal, sencillo, con capacidad de trabajo y sacrificio, dialogante, tenaz, capaz de asumir responsabilidades en lo bueno y, lo que es más complicado, en lo malo.
Mariano Rajoy es un hombre que hará historia en este país nuestro que recogerá destrozado, hundido, desconfiado, pesimista y troceado.
Mariano Rajoy es ese hombre que ha sabido encajar las críticas más duras, que siempre son las de dentro, y las comparaciones más humillantes, que suelen hacer los envidiosos de fuera.
Es ese hombre que cuando tienes la oportunidad de darle la mano te la aprieta y sientes que es alguien como tú, que te mira a los ojos sin engaños; ese hombre que tiene y siente los mismos problemas personales y familiares, con su vida hecha y forjada más allá de la política.
Mariano Rajoy no es de esos hombres con gran poder atractivo, ni siquiera es elegante, es, simplemente, sencillo; es de esos que te encontrarías un sábado por la mañana haciendo la compra en el súper, o tapeando en la barra de un bar.
Mariano Rajoy es de esos políticos que prestigian la política, una persona en la que confiar.
No sólo no me he equivocado, es que además lo sigo pensando.

Es la tercera vez, seguida, que el PP gana las elecciones legislativas estando al frente Mariano Rajoy Brey. Pero además, hay que reconocer que, estos momentos son realmente complicados para una España en la que el partido que gobierna ha tenido que tomar medidas extraordinariamente impopulares; existe una fragmentación social como nunca, con dos partidos nuevos emergentes compitiendo por esos apoyos populares; por eso amigos, sinceramente, creo que este triunfo ha sido difícil y fundamentalmente de él: de su forma de hacer y ser, de sus estrategias y apuestas, de su estilo personal. 

Pocos son los que le han apoyado y creído desde que llegó a la presidencia. Los de dentro, muchos, criticándole constantemente; los de fuera, los grupos de poder, de izquierdas y derechas, prácticamente todos, no han dejado de denostarle. Algunos con los cuchillos preparados y afilados para ayer. 

Pues ahí está, los votantes, los ciudadanos, han dicho que tiene que ser él quien remate la salida de la crisis de este país. Que no valen experimentos, que no valen populismos  baratos, que no valen egocentrismos imberbes.

Escribí el otro día un artículo de opinión que titulaba 'Por un voto consciente'. Podía haber sido más, pero no ha estado mal, España no ha defraudado.

He de decir que el día de las elecciones, el domingo, tuve momentos de desconcierto, de susto. Momentos de reflexión y cansancio. Momentos de risas, alegres y emocionantes, mientras aportábamos ese granito de arena donde los compañeros quisieron que estuviera. Donde no han querido no he estado.

Reconozco, también, que me dio un bajón tremendo cuando fui a votar a mi Colegio Electoral de Getafe: Gloria Fuertes. No había un solo representante de mi partido; no lo hubo, al menos, hasta ese momento y ya eran las 18.30 horas. Me entristeció por tantas y tantos que han trabajado por un pp unido, ilusionado y comprometido en el municipio. Allí no había nadie, ni mayor ni joven. Nadie. Del por qué fue así, como en otros muchos colegios de la ciudad, daré cuenta por aquí en breve. Hoy no toca eso.

Si toca elogiar y aplaudir, cómo no,  a todos esos que ni cobran, ni tienen tarjeta, ni cargo político y, en momentos tan difíciles como el del domingo, estaban en sus colegios desde las 8h hasta altas horas de la madrugada. Esas gentes que creen, que tienen fe y que nos han hecho a algunos ocupar responsabilidades remuneradas y visibles.

Lo fácil es eso, cobrar todos los meses a costa del esfuerzo y sentimiento de los demás. Lo difícil es estar sacrificando tu tiempo, tu vida, tus ilusiones, por nada.


Voy a terminar dejando por aquí una de esas fotos que uno guarda en su cajón del recuerdo. Es la primera que tuve junto al Presidente. Si no me equivoco es del año 2004, exactamente hace doce años. Él no ha cambiado mucho, a mi me ha costado reconocerme.

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