viernes, 29 de enero de 2016

29.01.2016... De conversaciones.

Nos dice Theodore  Zeldin en ese magnífico libro suyo que tengo entre mis manos, 'Los placeres ocultos de la vida', sabiduría en esencia, que 
"tal vez cualquiera que quiera cambiar el mundo deba empezar por escribir libros y así practicar cómo cambiar la realidad, no basándose en programas utópicos sino en la fragilidad de las emociones y lo imprescindible de los acontecimientos."
Siempre escribir. Escribir es una manera más de posar tus pensamientos e ideas, con esa valentía del que sabe todo queda en tinta, todo puede ser criticado o compartido, discutido o asumido. 

Si llegado el viernes, a estas horas, uno encuentra momento y, revuelto entre sus pensamientos, acumulados como en un cajón destartalado en la semana, escribe, quiere decir que dentro de lo que cabe no ha ido tan mal. 

Los días corren. Los días no van ni mal ni bien; van, caminan, son como nosotros queremos ver que son. Si nuestra mirada es positiva, abierta, emocionalmente equilibrada, entonces los obstáculos que otros pueden ver en ese día a día, para nosotros se hacen invisibles aunque estén ahí. 



No he parado ni un solo instante, pero siento que he disfrutado de cada día. Siento haberme enriquecido un poco más en mi interior. Últimamente, y lo digo con sinceridad, cada vez voy buscando más esto: lo que llena mi interior, la esencia de mi espíritu.

Curiosa o casualmente ha sido una semana en la que he percibido, en diferentes personas, de estados, profesiones y situaciones diferentes, ilusión por vivir, ilusión y entusiasmo en sus proyectos, creencia y pasión en lo que hacen. He compartido momentos, conversaciones de variados y diversos temas. Cada uno con sus miradas, con sus puntos de vista, pero todos ellos con algo en común: creencia.

Todo es creer: en uno mismo, en lo que haces. Puede ser una etapa de tu vida o un proyecto empresarial. Creer en ti es lo que te hace despertar cada día con una enorme sonrisa, saltar de la cama y echar a andar.

Hoy, por ejemplo, conocí a una de esas personas que habitan este mundo y que llegan a ti por determinadas circunstancias. En este caso solicitando información por el coaching y los servicios como Coach

La mejor manera de sentir a una persona es escuchándole. Nadie se imagina lo que aporta, te aporta, una persona cuando te habla sabiendo que le estás prestando atención. Tan simple y sencillo.  Es tan fascinante como que el tiempo se te va sin darte cuenta. Con tres o cuatro preguntas, en una hora eres capaz de hacerte una primera idea de cómo es y cómo ha sido la vida de la persona. Siempre quedará mucho en el tintero, pero lo básico surge, sale a la luz con el mero hecho de generar una situación de confianza.

Me encanta vivir momentos así. Me encantan las personas que se muestran, que se abren sin temor. Es fascinante escuchar, saber lo que piensan los demás. Nada hay más enriquecedor. 

Siempre es interesante conocer a personas, las personas pueden sorprendernos más de lo que pensamos. Y qué mejor vida que no dejar de sorprenderte.

De la conversación de hoy me quedo con dos ideas geniales: 
"siento libertad por primera vez en mucho tiempo y no la voy a desaprovechar"
"no quiero ser inteligente, quiero ser sabio"
Es la esencia de la vida: la libertad y la sabiduría. Los sabios son los únicos libres en este mundo. Son las personas más ricas y todos nosotros deberíamos buscar un poco más ese tipo de riqueza, la riqueza interior, la sabiduría.

Feliz noche...

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