miércoles, 23 de diciembre de 2015

23.12.2015... Un pijama de emociones...

Posiblemente tendría que estar escribiendo hoy sobre esos resultados electorales que, sin duda, van a tener influencia en el futuro de nuestro país, que es el nuestro. Y lo haré, pero otro día.

Posiblemente tendría que dar mi opinión sobre las declaraciones, preparadas para un momento inoportuno, del expresidente Aznar un día después de celebrarse las elecciones, como si hubiera estado esperando su momento con el rencor de la espera. Lo haré, también.

Posiblemente debería escribir hoy sobre esos mayores, canosos, que todavía habitan en mentes de parvulario, abducidos por el síndrome de Peter Pan.



Pero estos días me siento especialmente contento y no quiero aguar mis pensamientos con palabras o cuestiones poco poéticas. Tiempo habrá si debe haberlo.

La vida es un poema que vamos construyendo verso a verso. 

Cada verso va fluyendo a base de latidos, palpitaciones de cada uno de los corazones que nos habitan. 

Cada estrofa viene marcada por esas emociones que nos acompañan o con esa sonrisa que se escapa y, si estamos atentos, en el momento, podemos apropiarnos de ella.

Y así, somos capaces de construir los días con bases sólidas o frágiles cimientos. Cada uno los suyos. 

Cada uno elegimos nuestros momentos y también con quienes compartirlos.

A veces, sin pensarlo, sin organizarlo, te duermes con una sensación de felicidad inusual y despiertas igual de bien. No llegas a reconocer el por qué.

Haces repaso y entonces te das cuenta de que puede ser una simple mirada lo que activa una emoción o un pensamiento, para convertirlo en verso.

Es curioso cómo las personas somos tan diferentes, y cómo esas diferencias se complementan siendo capaces de construir un todo.

Y cómo ese Todo puede ser el nada para unos o la misma vida para otros.

Posiblemente terminaré el año sin ese beso furtivo, como muchos, pero me llevo mil momentos y sonrisas y eso, sinceramente, me hace sentir afortunado y especial.

Y hoy, que a lo mejor tendría que escribir sobre otras cosas, sobre esos errores u ocurrencias. Hoy que, posiblemente, debería reflexionar sobre mucho, meditar o discutir conmigo mismo.

Pero hoy no me apetece. Hoy me apetece enfundarme en mis emociones positivas, recordarlas, hacerme un pijama de ellas y llevarlas a dormir conmigo.

La vida son mil emociones y una cosa más: el arco iris que dibuja una sonrisa hasta convertirse en ese verso que nos falta.

Feliz noche...

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