martes, 17 de noviembre de 2015

17.11.2015... Que la fuerza nos acompañe!

Un día bastante motivado y coachizado por el mejor coach que uno puede tener: uno mismo. 

Un día ordenado, organizado y, deportivamente hablando, excelente. Hacer algo de deporte no sólo sirve para quemar calorías y expulsar toxinas, sino que nos equilibra la mente ya que mientras corremos o caminamos pensamos y reflexionamos.

Y no sé por qué, o sí, esta noche, mientras hacía unos kilómetros running, pensaba que a veces, de ser racional a irracional va solo un paso, un instante. 

En España sabemos mucho de eso.

Supongo que en muchas ocasiones actuamos sin tener muy claro lo que es racional en cada momento. 



Dicen que los animales no razonan. Yo creo que, visto lo visto, son más razonables que nosotros. Ellos, los más salvajes, o esos que creemos más salvajes, normalmente su instinto de supervivencia les hace defenderse ante una invasión de su espacio, de su entorno, o un ataque. Sobreviven. Nosotros, los humanos, esos seres perfectos pero más imperfectos, destruimos o nos destruimos nosotros mismos con nuestros actos.

Diez kilómetros de sudor para llegar a esta conclusión que mi hijo o, incluso mi querido Mozart, hubieran concluido acertadamente.

Cada vez entiendo menos al hombre, cada vez me entiendo menos.

En vez de convivir nos asesinamos. 

En vez de vivir, destruimos nuestro entorno.

En vez de ayudar, nos pueden las envidias y nos dañamos.

Si no tenemos problemas, nos los buscamos.

Así somos. Así nos creemos.

Creo que el mundo está alborotado. Desde el pasado viernes, tras los atentados en Francia, hay un antes y un después. Por fin algunos se han dado cuenta que no hablamos de terroristas sino de verdaderos guerrilleros organizados para matar: estamos en guerra.

Y estos días he sentido cierta envidia de nuestro país vecino y sus ciudadanos. Un país que unido se ha defendido, sin medias tintas.

Son días en los que circulan mensajes y textos de todo tipo. Yo hoy recibí uno que, realmente, dice claramente lo que somos y nuestras diferencias con otros países.

París es esa ciudad donde la gente salió del estadio evacuado cantando el himno nacional, mientras nosotros aquí nos avergonzamos o lo pitamos. París es esa ciudad donde los periódicos hablan de guerra sin tapujos, y donde un presidente socialista promete una respuesta sin piedad. Y es apoyado por todos. París es la capital de un país que considera su libertad y sus valores algo mucho más importante que su miedo.

Y nosotros aquí, hace once años, en una situación similar, en unos días iguales de sangre y plomo, se amedrentó y echó la culpa al Gobierno de lo ocurrido. Vivimos en un país que duda de su modelo de sociedad y todavía hoy piensa que si nos vienen a matar es porque algo habremos hecho. Que no defiende sino que olvida a las víctimas, de su larga experiencia de sufrimiento. Los españoles somos supervivientes del terrorismo, pero no lo sabemos porque nos cuesta pensar que los asesinados murieron en tu nombre. Porque prefierimos creer que basta con no odiar para defendernos del odio.

Aquí un generalito, piloto de cazas bombarderos, hombre de guerra, se alista en un partido populista que defiende el diálogo con quienes te matan, que flirtea con criterios terroristas y se idealiza de gobiernos totalitarios.

Vivimos en un país realmente extraño. 

Mi pregunta de esta noche sería: ¿Quién nos va a defender a los españoles si nos gobernasen estos y volvieran, y digo volvieran, a atacarnos como puede ocurrir en estos momentos?

Y respondo: Que la fuerza nos acompañe.

Feliz noche.

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