viernes, 25 de septiembre de 2015

25.09.2015... La oportunidad de volver a despertar...

Sí, claro que la vida nos brinda oportunidades cada día según despertamos. El hecho de levantarnos por la mañana supone la gran oportunidad: de vivir, de amar, de cambiar, de ser, de hacer.

Llegué a la estación de Atocha más o menos como siempre: 8.15 h. Salí a la calle. Un bofetón de ruido y coches, un tímido sol y una agradable temperatura. 

He mirado al cielo y en ese instante me he cuestionado: ¿Subir al bus o disfrutar de un largo paseo por Madrid cruzando el Retiro? ¿Sacrificamos el momento café? 



Dicho y hecho. Mochila a la espalda, fuera las noticias del smartphone, bienvenidas los acordes de Vetusta, SuperSubmarina, los Lori Meyers y otros... caminar. Caminar y disfrutar de esa nueva oportunidad vital, de esta nueva mañana que abría el día con incertidumbres pero con ilusión.

No siempre se puede hacer, ni todos pueden hacerlo. ¿Perder la oportunidad? 

Madrid se enciende a cada paso. Unos van, otros vienen. Cada uno con su vida, en su camino. Tal vez otros sigamos buscando el nuestro mientras vamos caminando a veces sin rumbo fijo.

Cada uno es el máximo responsable de su vida y de sus actos. 

Culpar a otros de nuestros errores o fracasos ya supone nuestro mayor fracaso. 

No aprovechar las oportunidades, vivir ajenos al presente o simplemente no decidir a dónde ir supone que otros lo hagan por nosotros.

Comenzar el día así es ganarle tiempo a la vida. Luego vienen las rutinas, las tensiones, los dolores de cabeza, las alegrías, las sorpresas, el cansancio con el que llegas a casa. Pero te has encontrado con un despertar lleno de oportunidades y ese mensaje que te dice que sólo tú puedes tomar la decisión de aprovechar o no aprovechar cada una de ellas.

Esta semana se ha llenado de nuevos proyectos, de nuevas ideas. Se ha llenado de incertidumbres, interrogantes y dudas. Nos ha caído algún miedo de esos que igual que aparecen desaparecen. Me gusta cuando tengo miedos. Los miedos te hacen estar despierto, te ponen en aviso, te alertan y no te permiten confiar.

Cuando se inicia un proyecto es bueno que aparezcan los miedos. El miedo no es un signo de debilidad, es un signo de prudencia.

Esta semana será larga. Hoy termino una parte y mañana comienzo otra.

Estoy contento y optimista. Iremos contando.

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