martes, 22 de septiembre de 2015

22.09.2015... Reflexiones en el tren: ser Español.

Cómo cada día, vuelvo en el tren. Son muchos mis tiempos en estos vagones, entre idas y venidas. Semanas cómo esta las horas se incrementan. Ayer, por ejemplo, de Getafe con trasbordo en Atocha para ir a Málaga. El día a día semanal y terminaré viajando a Barcelona. Lo cierto es que es en los andenes, mientras se espera el vagón al que subir, dónde más se reflexiona sobre el tiempo: el tiempo que se gana, el tiempo que se pierde. Perder un vagón significa llegar más tarde a tu destino o, simplemente, no llegar.

Y en los vagones, mientras se mira se piensa. Algunos miramos y pensamos, incluso aprovechamos y escribimos.

Casi todos los días vuelvo a casa, si repito hora, rodeado de las mismas caras. A veces me entretengo en mirarlos y repasarlos, en intentar averiguar ese grado de felicidad que les devuelve a casa. Otras realizó estadísticas mentales sobre edades, sexos, posible origen o, simplemente dónde bajarán. Y la mayoría me olvido y recojo en mis lecturas. Pero hoy, en este vagón, tras ver a un pasajero con una camiseta de la selección española, trate de encontrar si había alguno más. Efectivamente descubrí a tres. De los tres que la vestían, entiendo con orgullo, por sus rasgos ninguno de ellos era español. Posiblemente, he deducido, entre colombianos y un rumano.



Eso me ha llevado a generar, conmigo mismo, un debate que me ha durado todo el trayecto.

¿Cómo es posible que los de fuera, los inmigrantes, sientan con tanto orgullo nuestros colores, sin olvidar ninguno de ellos su país se origen, y nosotros renunciemos a ello?

Nada hay más idiota y anormal que no sentirse de dónde uno es, dónde ha nacido. Es algo así como no sentir la madre que te ha parido, algo que sólo los desequilibrados mentales pueden hacer.

Uno es de dónde es, y ya está. Uno no puede despojarse de su raíz o su verdad.

Vivimos uno de esos momentos en los que parece prima eso de ser menos patriota o español que nadie. Sólo ocurre en un país como el nuestro.

Yo me siento el más andaluz de todos los españoles cuando piso Andalucía, el más catalán de los españoles cuando estoy en Cataluña. Soy español. Manchego de raíz, madrileño de nacimiento y español.

El otro día, uno de esos que viven del cuento de la subvención que pagamos todos los españoles con nuestros impuestos, haciendo películas que no hay quién las trague, dijo públicamente que No Se Siente Español. Con dos narices. Vive de España pero no se siente español. Y nosotros a seguirle pagando subvenciones para sus caprichos 'creativos'.

Y no hace tanto, otro bailarín también subvencionado, nos regaló la misma frase: "No me siento español". En el caso de este señor creo era el responsable de la compañía Nacional de danza. Vamos que cobraba también dinerito 'español'. Pero no se siente español.

¿Vivimos en un país de chupalápidas o no?

Fuera de España da la sensación de que somos los españoles, nosotros mismos, los que nos tomamos a broma España. 

Pues sí, yo apoyo esa iniciativa que anda por ahí que pide al Ministro de Educación y Cultura que retire el Premio Nacional de Cinematografía, nada menos que 30.000 euros, al tal Trueba.

Pero yo iría a más. Debería ser obligatorio que todo aquél que perciba subvenciones públicas, sea persona física, empresa o institución, del estado español, para la realización de cualquier tipo de actividad artística -o lo que sea- exprese su identidad y sentimiento con España. No sé cómo ni de qué manera. Lo que sí sé es que aquél que renuncie o desprecie su país, en este caso España, automáticamente quede inhabilitado para recibir cualquier tipo de ayuda por parte del estado español. No quiero que mi dinero vaya para estos tipos.

Y dicho esto, sin entrar a hablar hoy del tema independentista, pienso dedicarme a descansar aunque no sin antes dejar por aquí una cita que he leído y viene al pelo:

"Oyendo hablar a un hombre, fácil es acertar dónde vio la luz del sol; si os alaba Inglaterra, será inglés, si os habla mal de Prusia, es un francés, y si habla mal de España, es español." 

Esto lo escribió en 1874 el poeta catalán Joaquín Bartrina en su libro "Algo".

La peor educación que puede generar un país en sus generaciones futuras es el desarraigo. Somos ciudadanos del mundo, una generación globalizada y universal, pero todos tenemos una raíz.

Orgullo de ser Español.

2 comentarios:

  1. Estamos todo el rato cayendo en la trampa del nacionalismo y ya nos estamos pasando. El susodicho siempre ha venido diciendo que él culturalmente ha sido y es americano, es decir, estadounidense. Que él es mucho y todo de los libros y las películas americanas y que no se encuentra casi ninguna influencia de la literatura y el cine patrios. Es decir, que es un ciudadano del imperio y no le pone lo aldeano. Ya digo que estamos todos un poco de los nervios y ni a pensar en lo que nos dicen paramos.

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  2. No cal dir res més (no hace falta decir nada más):

    http://abcblogs.abc.es/french-75/2015/09/27/eppur-funciona/

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