sábado, 8 de agosto de 2015

08.08.2015... Espuma de mar!

Escribo estas líneas en la orilla del mar, a un paso de las olas. 



Es alucinante como uno llega aquí, tan cansado de todo el año, tiende la toalla en la arena, se tumba, cierra los ojos y en un instante consigue perderse en mil pensamientos que le transportan más allá de ese cielo infinito.

Ese es el verdadero estado consciente. Es el estado que te recupera y te hace entender el por qué de la necesidad de encontrar esos momentos contigo.

Sólo dos lugares me permiten situaciones así: Minaya y este rinconcito mediterráneo. 

De la espuma del mar, si escuchas, surgen canciones compuestas de millones de gotas amargas.

No sé si atento, tonto o distraído pero junto al mar piensa uno muchas barbaridades, venturas y desventuras. Es como si el vaho o la bruma generasen un estado hipnótico, en el que se recuperan los sueños, las verdades o las fantasías más escondidas.

Pero lo cierto es que todo no es eterno y aunque en esta época uno este más equilibrado que en otras, o trate de estarlo, siempre surgen sus más o menos contratiempos. 

Estoy tratando, con meridiano éxito hasta el momento, de recuperar mis hábitos deportivos. Salgo a correr prácticamente todos los días, obligándome, si noto cansancio en las piernas a un mínimo de 40'. Hacía tiempo que no sentía ese dolor que sólo surge cuando se acumulan kilómetros.
Este tiempo running, también, lo utilizo para pensar e ir recolocando algunas ideas que me van a ser necesarias en el inicio del curso laboral.

Y en estos días, por otro lado, me estoy dando cuenta de lo difícil que es, por ejemplo, entender a un adolescente del siglo XXI y hacer que te entienda a ti como padre.

Uno está orgulloso de su hijo, muy orgulloso. Es lo mejor que me ha pasado y es la persona que más quiero en el mundo.
Sus estudios siempre al día, con el esfuerzo del año y con el esfuerzo pendiente de todos. 

Esta es la época que más tiempo paso con él. Es la época en la que estamos prácticamente todo el día juntos. Me esta costando entender sus pensamientos o motivaciones fruto, sin duda, aunque no justificables, de la edad. Son pensamientos que le llevan a estar constantemente en alerta con sus padres o cualquier mayor que se acerca o intente penetrar en ese espacio suyo.

No recuerdo ese estado de recriminación, de rebeldía, casi constante con mis padres. No recuerdo buscar siempre el enfado con contestaciones a destiempo o de tan malas formas. Tal vez lo que no recuerdo es que mis padres me tolerasen tanto como nosotros toleramos ahora a nuestros hijos.

Sin lugar a dudas, los responsables de ciertos comportamientos, los responsables de que no valoren nada o que el respeto hacia los mayores sea menor que el que le teníamos nosotros, no sea culpa de ellos, los responsables somos nosotros.

No sé por qué en estos días me ha dado por pensar que me queda un largo camino, lleno de obstáculos y momentos difíciles, que recorrer junto a esta gran persona, pero adolescente, que es mi pequeño gran hombre.

Lo normal en la grandeza es la incomprensión. Por eso nunca he entendido que alguien sea incomprendido siendo un pelele social.

4 comentarios:

  1. El último párrafo no lo entiendo, no sé lo que quieres decir. Pero del resto del relato, al menos en lo que se refiere al adolescente, me voy a permitir desde el desconocimiento y la lejanía, darte un consejo (y te pido disculpas por el atrevimiento). Ten mucha paciencia, no rompas con él, no quieras tener razón, toda su "pretensión" nace de su inseguridad, de no saber ni quién es ni quién quiere ser pero te necesita como a nada en el mundo y te quiere muchísimo, seguro, pero se afirma enfrentándose. Pienso que son años importantísimos para la futura relación de los dos y que nos toca a los padres ser más sabios y más pacientes que ellos. En fin, qué pretenciosa parezco, ya lo siento, pero me parece un momento fundamental en la relación entre padres e hijos. Un saludo.

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    1. Gracias Gema por tus comentarios. El último párrafo parece complicado, es cierto. Es de esos míos que sólo entiendo que surgen en el momento. Viene a decir que en esta sociedad en la que vivimos no se valora la grandeza de las personas, el esfuerzo y los valores. Se aplaude la vaguería, la subvención y el poco sacrificio.
      Un saludo y gracias

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    2. Gracias Gema por tus comentarios. El último párrafo parece complicado, es cierto. Es de esos míos que sólo entiendo que surgen en el momento. Viene a decir que en esta sociedad en la que vivimos no se valora la grandeza de las personas, el esfuerzo y los valores. Se aplaude la vaguería, la subvención y el poco sacrificio.
      Un saludo y gracias

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    3. Gracias Gema por tus comentarios. El último párrafo parece complicado, es cierto. Es de esos míos que sólo entiendo que surgen en el momento. Viene a decir que en esta sociedad en la que vivimos no se valora la grandeza de las personas, el esfuerzo y los valores. Se aplaude la vaguería, la subvención y el poco sacrificio.
      Un saludo y gracias

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