miércoles, 15 de julio de 2015

15.07.2015... Novelas y vida...

He salido a correr unos kms por Getafe. Sí, no he conseguido los 10 pero sí he logrado despejar la cabeza bajo una temperatura superior a los 35º C.  A las 21.30 h., ya anocheciendo, es una sensación que genera esfuerzo con tan solo caminar.

Creo, y reconozco, que todo aquel que corre bajo estas temperaturas no anda muy bien de la cabeza y, en mi caso, posiblemente debido a ese calentamiento mental, pienso las cosas que pienso. Por ejemplo: hay vidas que son como novelas y novelas que parecen vida.

Ayer estuve en Ciudad Real. Participé, en el marco del IPostgrado Iberoamericano en Gobiernos y Políticas Públicas Locales (GPPL), organizado por la UCLM, presentando el SEMINARIO: Servicios públicos de carácter social y educativo y utilización de las TICsen los Gobiernos locales. Día muy caluroso, también, no más que en Madrid, pero sí realmente interesante. 




Ciudad Real es una de esas ciudades que no había pisado. Cercana a Madrid, bien comunicada gracias al AVE, manchega, pero no ha llegado a llenarme. Es posible que las altas temperaturas me hayan afectado el gusto por lo urbano. 

Más allá de la actividad a la que he asistí, volví a comprobar que desde el PP ni sabemos, ni hemos sabido,  ni sabremos nunca utilizar las herramientas que tenemos a nuestro alcance para llegar y pellizcar a la gente. Es realmente curioso, pero así es.

Lógicamente en el almuerzo, tras la actividad docente, el debate giró sobre los nuevos gobiernos municipales y la Conferencia Política celebrada por mi partido en el fin de semana. 

Mi opinión al respecto sigue siendo la misma, con conferencia política o sin ella: no son las corbatas y chaquetas por mangas de camisa o camisetas lo que hay que cambiar, tampoco los logos; es el mensaje. Cierto es que de este tema ando preparando un artículo, del que daré cuenta por aquí en cuanto tenga un borrador. Simplemente será la humilde opinión, algo experimentada, de un afiliado más de esos 800.000 que se habla.

Y hoy vuelta a la normalidad de oficina, continuando con los calores y viviendo y sintiendo de esas experiencias que a uno le hacen pensar cosas como las que pensaba mientras corría hace un rato: a veces parece que vivo varias novelas a la vez o son novelas las que me viven a mi.

De siempre he escrito relatos. Toda la vida. 

Recuerdo cuando era pequeño que escribía historias, cuentos, de miedo. Realmente no daban miedo, pero era una forma de esconder mis miedos infantiles. Luego, en la post adolescencia, en esos momentos de alteración hormonal, todo era como más erótico. Recuerdo que más tarde recopilé alguno de aquellos y quedé finalista en uno de esos concursos de relatos que hacían los centros culturales de barrio. Más tarde he seguido escribiendo más y más relatos sobre las experiencias de la vida.

Hoy pensaba que podría escribir una de esas novelas vivas, de no ficción. 

La vida, muchas veces, si nos detenemos a repasarla y pensarla, es como una de esas novelas que todavía están por escribir. 

Y eso pensaba hoy, mientras mis piernas trataban de moverse por el asfalto getafense.

Tendría tanto que escribir que me faltaría el tiempo. Pero, por otro lado, ¿para qué? Hay historias que no merece ni contarlas, que deberían quedar en el olvido o, simplemente, nadie las creería; por otro lado también pienso que de esas historias vividas siempre se aprende, que muchas de ellas servirían de ejemplo a unos y otros.

No sé, creo que vivo uno de esos momentos trascendentales. Este calentamiento cerebral comienza a ser peligroso. Creo debo meterme un rato en el congelador.

Feliz noche...

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