lunes, 10 de noviembre de 2014

10.11.2014: De la Inacción a la Acción... un paso!

Estos días así, medio festivos, que lo son en la ciudad en la que desarrollo mis trabajos, pero no en la que vivo, no los disfruto del todo. No sabe uno si estar o no estar, si hacer o no hacer. Te llaman al móvil de otros lugares de la geografía porque no te encuentran en la oficina, y has de explicar que se trata de una de esas jornadas que el calendario decide hacerlo no laboral porque la fiesta cae en domingo. ¡Pues si cae en domingo ya caerá en lunes otro año, coño!

El caso es que sí puedo decir que, como siempre, quieto no he estado. Madrugué como todos los días para llevar a mi hijo al colegio. Aproveché el tiempo entre revisión del correo, ordenar ideas y objetivos; estudié un poco, lo justo, volví a recoger a A a la salida del cole y luego salí a hacer unos cansados 10 kilómetros por las calles de Getafe.

La verdad es que de la inacción a la acción sólo hay un paso, es el necesario para ponerte en marcha. Podemos permanecer sentados todo el tiempo que deseemos, como si lo estamos siempre, pero está claro que así ni haremos, ni crearemos, ni cambiaremos aquello que pensemos o deseemos cambiar.
Tampoco es bueno estar sentados esperando que ocurra algo que nos obligue a mover o levantar el culo; entonces puede que sea demasiado tarde.
No entiendo ni he entendido nunca esas estrategias de inacción. Sé que los hay que prefieren estar quietos, a la espera. Siempre he dicho que el que espera pierde el tiempo; siempre habrá quién mientras tanto avance.
La verdad es que estas ocurrencias, que no dejan de ser eso, me venían esta mañana leyendo la prensa.



En fin, y con todo, me ha dado tiempo a enzarzarme con la lectura de una de esas biografías que tenía por ahí apartadas y que, por su volumen, me daba algo más que miedo ponerme con ella. Hoy lo he hecho. Lo voy a intentar. He comenzado a deleitarme con la biografía del escritor americano John Cheever y que lleva por título 'Cheever: una vida' y está escrita por Blake Bailey. De momento, en estas primeras  de sus casi 900 páginas, me mantiene entretenido. El problema de estos libros tan gruesos es que te tienen que enganchar mucho desde el principio ya que su lectura, su pose, es bastante incómoda.

John Cheever fue uno de esos escritores con una vida algo convulsa, como muchos. Lo cierto es que es uno de los mejores escritores de cuentos americano y una figura en la literatura del siglo XX. Con este voluminoso libro, con críticas buenas y no tan buenas, espero conocer mucho más de su vida.

Y yo, con algo de cansancio, me vuelvo a la lectura.

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