domingo, 25 de mayo de 2014

25.05.2014... mi voto para un proyecto, el del Partido Popular.

A estas horas todavía desconocemos el resultado de estas elecciones europeas en España. Yo ejercí mi derecho al voto tras la comida, y he tratado de ayudar a mi partido allá dónde me lo han pedido, como he hecho siempre desde hace ya cerca de 30 años. Es verdad que por primera vez en muchas citas electorales no he estado en ningún colegio en Getafe. Es verdad que por primera vez en muchos años nadie me ha llamado para acreditarme y cubrir alguna de esas muchas mesas, que hoy estaban sin cubrir por interventores o apoderados del Partido Popular. He entendido que no les hacía ninguna falta o, simplemente, que tampoco querían que apareciera o me vieran en ningún colegio de mi ciudad. No pasa nada. Lo importante, vuelvo a repetir, es el proyecto político que representamos y que, en unas horas, cuando conozcamos los votos obtenidos con esta escasa participación ciudadana -ya lo analizaremos- el Partido Popular haya ganado las elecciones y podamos seguir avanzando en las mejoras que los vecinos de Getafe, los ciudadanos en general y España en particular, necesitan para vivir en un estado de bienestar óptimo o, al menos, mejor de cómo lo dejó el último gobierno socialista. Pero tendré tiempo de analizar por aquí, desde mi humilde opinión, estos resultados.


Yo, como digo, he aportado mi granito de arena como siempre he hecho, en un lugar o en otro. La experiencia de la vida te dice cuando alguien desea que estés y cuando lo que quiere es que no estés. A veces uno no llega a encontrar en esto más motivo aparente que el de los complejos con los que cada uno convive. Creo que, en este caso, la unión aportaría más al conjunto que la desunión. La unión siempre suma, la desunión siempre resta.

Eso sí, habiendo sido una semana con bastantes incendios que apagar, la termino contento a nivel personal. No voy a comentar la tristeza que me dio ver cómo mi equipo, el Atlético de Madrid, perdía ayer el partido frente al Real Madrid, por un empate en el último minuto de la prórroga primera. Pero, sinceramente, de injusticias está llena el mundo y el fútbol fútbol es. Creo que el esfuerzo y el sacrificio siempre tienen su recompensa y, si no se gana, se pierde con la cabeza alta. 
Más allá de ese momento futbolero, que disfruté anoche con mi hijo, termino la semana con un año de vida más, corriendo mis 16 kms temprano, junto a Clemente, por el Cerro de los Ángeles y participando, como he dicho, en una jornada electoral que, como siempre, tiene sus momentos más o menos divertidos. Luego sabremos si finalmente ha habido sorpresas o no. 



Ayer estuve en Minaya. Un viaje de ida y vuelta en solitario. Las reflexiones y pensamientos  que tienen uno consigo mismo cuando viaja en solitario en coche, siempre quedan. Debía de arreglar algunas cuestiones y, así, aproveché también para ver cómo están esas tomateras que plantamos semanas atrás mi padre y yo, y pasar un excelente día con ellos, con mis padres, en ese lugar que tanto y tanto me reconforta y tanta paz me genera siempre.

El viernes lo terminé inaugurando un Seminario sobre la aplicación de la Ley de Reforma de la Administración en el ámbito local. Un tema muy interesante, que está dando o dará un giro en el día a día de los ayuntamientos y las diputaciones provinciales y que, sin lugar a dudas, el ciudadano sentirá no sólo por el ahorro que se producirá en las administraciones sino con la mejora de los servicios que recibe.



Contento estoy también de la buena acogida que está teniendo  Coach Integral Services en las redes sociales y que, sin duda, poco a poco, cuando vayamos desarrollando el proyecto imagino -deseo y espero- la participación será mayor.

No estoy tan contento con mis momentos literarios. Me va quedando poco tiempo del día o, simplemente, no lo organizo como debería. Tengo necesidad de lectura, de reflexión, de filosofía, de misticismo y poesía. Lo necesito. Necesito tanto leer como escribir y, es verdad, para ello también me es necesario algo de tranquilidad.

Está claro, las únicas quejas que puedo tener son conmigo mismo así que, normalmente, tienen fácil arreglo.

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