sábado, 11 de enero de 2014

Para actuar en libertad, para arriesgar, hay que saber y hay que pensar. Sólo se puede opinar desde el conocimiento y la sabiduría. Una opinión ignorante o una acción no reflexionada nos puede llevar a errar sin necesidad. No es lo mismo cometer errores sin haber evaluado los riesgos que teniendo claro lo que puede suponer.

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