sábado, 11 de enero de 2014

La humildad del Amor.



Pensaba hoy que a las personas que son importantes de verdad para mi, que no son muchas, les digo 'te quiero' cuando creo debo decírselo, aunque lo esté sintiendo siempre. No por más decir, se quiere más, se ama más. Al final la palabra se va y muere, ha perdido valor, se pierde. El afecto, el amor, se va demostrando día a día, con hechos.
Si algo no soporto es ver teatralizar el amor. Esas parejas tipo Bustamante, siempre con el 'amorrr' y la carantoña absurda en la boca, poniendo en escena una felicidad que a lo mejor no es; a esos padres que aparentan que sólo ellos quieren a sus hijos por el hecho de ir pregonándolo a gritos en en el parque. 
No sé,  puede que sea algo frío o conservador, reservado diría yo, pero el amor, ese amor de verdad, ese amor que es dar,  ese amor que se ofrece a cambio de nada, no se pregona, simplemente se entrega. No hace falta que se entere nadie más ¿para qué?. 
Lo que somos capaces de  amar lo debemos sentir nosotros y, como mucho, nuestros receptores sentimentales. Amar es estar siempre, pase lo que pase. 
Por eso no hay nada más bello y humilde que el Amor. Por eso el amor más limpio es el de los niños. Ellos aman con una pureza extrema. 
Hoy meditaba sobre el Amor: familia, amigos. Si se ama, se vive. El amor no se mide en cantidades, en puñados, se mide en hechos.

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