viernes, 13 de septiembre de 2013

'Las leyes calladas del toreo' por Fernando Fdez.-Figueroa Guerrero






Con el paso de los años sigo pensando, suerte la mía, que durante tu camino vital encuentras y te cruzas con personas que, por determinadas circunstancias, jamás pensaste te ibas a encontrar. Son ésas que te aportan; ésas de las que recibes y guardas en tu mochila para recordar.

Eso me ha ocurrido con Fernando Fernández-Figueroa Guerrero, una persona con la que me he cruzado en el ámbito profesional, de lo público, pero al que he conocido como alguien al que le engrandece lo interno, el espíritu que le remueve, más que lo externo. Y así descubro al Fernando escritor, amante del toreo y su filosofía.

Fernando Fernández acaba de publicar un libro que he leído con atención y sin pausa: "Las leyes calladas del toreo". No soy un "aficionado" del toreo (como dice Fernando "El conocimiento y aprehensión de este sentir es lo que marca la diferencia entre el 'aficionado' y el mero espectador"), soy un humilde espectador que suelo disfrutar de una buena tarde de toros como parte de esa cultura nuestra.

He disfrutado leyendo este libro porque, más allá de que en unas breves páginas te enseña de esas 'leyes calladas', entresacas una filosofía de vida de una persona que, en sus inicios, en su esencia, más allá de lo que haga o haya hecho en el devenir de su vida, es torero. Porque Fernando es torero aunque ahora marquen sus luces otro tipo de plazas y porte otros 'capotes'. 

Este arte español nuestro genera poesía. Los toros son como esos versos que te atrapan o sueltan, que te buscan y encuentran hasta hacerte sentir ese poeta que con el abanico de la palabra, con la tinta del capote, se convierte en ese torero que espera la sangre que no es otra que una: la suya y la del animal.



Dice Fernando en su libro que "Pretendo abrir los poros de esa piel sensible que todos tenemos y que nos hace acercarnos a una plaza de toros a emocionarnos bebiendo el arte y el miedo, el éxito y el fracaso, la esperanza de una buena tarde o la desazón". Y esto es la vida misma.

La verdad es que este libro es un manual de aprendizaje para neófitos de lo taurino y una regla filosófica del arte para entendidos. 

De todos yo me quedo con el Capitulo VII que titula 'La faena de muleta: la vida misma. En este capítulo escribe Fernando que "cuando eres joven, inmaduro, en la infancia y adolescencia, recién salido del toril, son los brazos de tus educadores -esencialmente los padres- los que te van enseñando a embestir. Tu personalidad no está definida y ellos, con sus capotazos de recibo te van marcando el camino que consideran correcto. El tercio de varas simboliza la dureza de la vida, el sufrimiento, el castigo que tenemos que padecer para templarnos de cara a la madurez. De las banderillas aprendemos que siempre habrá alguien que quiera engañarnos, burlarnos, pero también que no podemos tomarlo como ejemplo a seguir. El toro bravo y noble no acorta terrenos en banderillas, no espera, no quiere a su vez engañar al torero. Embiste recto, franco, como todos debemos caminar por la vida sin hacer caso a otros engaños."



Pero creo que lo mejor que pueden hacer es leer este maravilloso y poético libro que prologa Juan Antonio Ruiz 'Espartaco' y del que estoy seguro disfrutarán:

Autor: Fernando Fdez.-Figueroa Guerrero
Editorial: Edicións Bellaterra

¿Qué es Fernando? ¿Torero, jurista, escritor? Persona ¿Qué se arrepiente de no ser? El problema de nuestra existencia, ese que nos atormenta de vez en cuando, es si somos lo que queremos ser. Siempre he creído que lo importante del ser es la Persona.


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