lunes, 23 de septiembre de 2013

Inmersiones Mentales 6.

Y seguimos con el 'erre que erre'.

Cuando estudiaba historia, hace años,  me comentaba un magnífico profesor que tras el descubrimiento de América, había gentes que al no interesarles tal descubrimiento -por variopintas cuestiones o intereses- no sólo lo negaban, sino que hasta muy pasados los años no lo reconocieron.

Eso me recuerda el discurso de algunos o algunas responsables políticos, estos días, sobre la denominada 'democracia interna' de los partidos,  asambleas para elegir 'responsables o candidatos' -sea de juventudes o de lo 'mayores'-,  congresos o, por qué no decir, las denominadas 'primarias'. 

Resulta que algo que todos pensábamos (?) existía,  parece que no es así, sobre todo porque si así lo fuera, no tendría sentido tanto debate y retahíla sobre el asunto a no ser que, como pienso, ahora exista otro tipo de interés que va más allá. Lo que sí queda claro, aunque todavía existan incrédulos románticos, es que a día de hoy esa democracia de la que tanto hablamos no es que no exista, es que no se aplica internamente en los partidos.Por ello, ante ciertas propuestas, realmente lo que yo insisto y pienso es que no hay que modificar nada para que esa 'democracia interna' sea real: estatutos o reglamentos. No. Simplemente es, o ha sido, un problema de aptitud personal: la democracia interna existe si uno se lo cree,  lo asume, lo practica y lo aplica sobre todo, además, si tiene competencia para poderlo hacer. 
Aquí no vale eso de que me equivoqué cuando no apliqué. No. Si existía y no se aplicaba es, desde cualquier posicionamiento político,  utilizar el poder que se ostenta  para intereses o beneficio político propio
No vale tampoco eso de que  no era el momento. Momento para la libertad y respeto, para la democracia interna, debe o debería haberlo siempre, se da por hecho. No vale eso de la defensa de las libertades y los liberalismos única y exclusivamente de palabra.

Creo en la democracia y en la libertad. He creído y creo, he defendido y defenderé siempre estos valores aunque por experiencia sé que, al no pensar, opinar, o defender todos los mismos planteamientos, a veces eso pueda perjudicar.

Nunca es tarde si la dicha es buena. Existiendo ese principio democrático en nuestro ideario, demos los pasos que corresponde: comencemos a aplicarlo de abajo arriba, desde las bases políticas, desde los municipios y distritos y no sólo desde dónde nos interese  -ahora, que no antes- a nosotros. Ejemplifiquemos lo que predicamos.


2 comentarios:

  1. Quienes podían haber aplicado cuanto dices, fueron cambiados de destino; y los llegados que habitan su anterior lugar, fueron puestos por la mano de quien actuó con su ordeno y mando para llevar a efecto tal cambio, con lo que se anulaba por completo toda oportunidad para ejercer métodos democráticos internos.
    Los movimientos políticos de base, son idénticos a los que en las cúpulas se hacen. Tú tienes experiencia en ello y reclamas con algunas de tus observancias lo que sabes que depende de la persona y no del simplemente político.
    Existe el dictado en quienes según la mayoría —equivocadamente— piensan deberían estar en la cabeza del Gobierno. Ello no suele apreciarse desde dentro porque ahí se está mentalmente condicionado.
    Premio cuanto dices y sé de tu convencimiento sobre el particular, pero, generalmente, hoy por hoy....lo que reclamas, es dar voces en el desierto. No obstante tu obligación es insistir, e incansablemente insistir, porque la democracia interna que indicas, mientras no se lleve a efecto desde abajo, los partidos —como bien dices— no funcionarán y por lo tanto, consecuentemente, aún menos el Sistema.
    Un Saludo

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  2. Todo el contenido de lo que hoy pasas no tiene desperdicio.
    Difícil veo se lleve a cabo, porque depende de muchos.
    Pero no dejes de hacer hincapié en todo ello y en la medida que puedas. Muchos te la agradecemos.
    Con personas políticos como tú, no perdemos la esperanza.
    Saludos

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