Sobre ciertos miembros de Iglesia de los Santos de los últimos Días, (Mormones). Joseph Smith. Hace algunos años, al visitarme dos miembros de la Iglesia Mormónica, sentí curiosidad por tratar su mensaje de manera personal. Me hablaron de Cristo, de la misma manera que de siempre tuve con sacerdotes católicos. Simplificando al máximo y al grano: Todo era cristianismo a la manera que conoce todo católico; más aún, el trato y el afecto que te demostraban era excepcional. Hasta que llegó el momento de entrar en profundidad y esto ya dentro de la pequeña habitación que tenían alquilada los miembros. El estudio y sobre pizarra, fue de lo más extremista; no había por donde coger a la Iglesia Católica... barbaridades contra Ella —cosa que evitaron hacerlo antes—; cambié impresiones y concluimos. Al día siguiente, me crucé en la calle con uno de ellos —joven y buena persona—: Ya dentro del intercambio de ideas, le hablé en frase tras frase las partes más importantes —para el caso— del contenido de la Iglesia Católica y de tal manera que creyó eran frases sueltas debidas a mis creencias; Le hablé nuestro Credo, quedó pensativo, no dijo palabra, presentí que le había caído hondo y que tal creencia era ausente en el Catolicismo. ¡Posiblemente creería le habían engañado los suyos!. Muy serio se despidió de mí… y a partir de entonces, todo el afecto que mutuamente nos estábamos creando, salpicó por los aires por parte de ellos. No volví a verles más. No esperaban conociera a fondo la Doctrina Católica como también su propia Mormónica. Ya dejaron de interesarse por inculcarme su particular doctrina basada en los evangelios de Cristo y sus apóstoles …. pero con su particular interpretación de ella, en la que introducían las partes propias engendradas por Joseph Smith y sus primeros seguidores, que son las que para mí tienen ‘tela marinera’. Un abrazo
Dejemos de esperar que las condiciones sean perfectas. Nunca lo van a ser. La gente que espera el momento ideal para empezar generalmente termina esperando toda la vida. Así que empieza.
Dejemos de esperar que la vida nos dé permiso para cambiar de dirección. Somos los únicos que podemos dárnoslo, y llevamos más tiempo del que creemos esperando una señal que nunca va a llegar sola
Sobre ciertos miembros de Iglesia de los Santos de los últimos Días, (Mormones). Joseph Smith.
ResponderEliminarHace algunos años, al visitarme dos miembros de la Iglesia Mormónica, sentí curiosidad por tratar su mensaje de manera personal.
Me hablaron de Cristo, de la misma manera que de siempre tuve con sacerdotes católicos.
Simplificando al máximo y al grano: Todo era cristianismo a la manera que conoce todo católico; más aún, el trato y el afecto que te demostraban era excepcional. Hasta que llegó el momento de entrar en profundidad y esto ya dentro de la pequeña habitación que tenían alquilada los miembros. El estudio y sobre pizarra, fue de lo más extremista; no había por donde coger a la Iglesia Católica... barbaridades contra Ella —cosa que evitaron hacerlo antes—; cambié impresiones y concluimos. Al día siguiente, me crucé en la calle con uno de ellos —joven y buena persona—: Ya dentro del intercambio de ideas, le hablé en frase tras frase las partes más importantes —para el caso— del contenido de la Iglesia Católica y de tal manera que creyó eran frases sueltas debidas a mis creencias; Le hablé nuestro Credo, quedó pensativo, no dijo palabra, presentí que le había caído hondo y que tal creencia era ausente en el Catolicismo. ¡Posiblemente creería le habían engañado los suyos!. Muy serio se despidió de mí… y a partir de entonces, todo el afecto que mutuamente nos estábamos creando, salpicó por los aires por parte de ellos. No volví a verles más. No esperaban conociera a fondo la Doctrina Católica como también su propia Mormónica. Ya dejaron de interesarse por inculcarme su particular doctrina basada en los evangelios de Cristo y sus apóstoles …. pero con su particular interpretación de ella, en la que introducían las partes propias engendradas por Joseph Smith y sus primeros seguidores, que son las que para mí tienen ‘tela marinera’.
Un abrazo