153.7.13. A veces pienso que no sé si pierdo el tiempo o la vida. Lo que tengo claro, en cada segundo, es que en determinadas ocasiones no lo gano.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
Las quejas: durante toda la mañana me surgen innumerables motivos para quejarme, unos serios y otros por la mera costumbre de quejarme que ya casi todo me molesta, la edad o el qué se yo. Pero, en algún momento del día me tengo que poner serio y buscar algún pro que compense tanto contra, ya ni busco que haya más de lo bueno que de lo malo, me vale con algo positivo para seguir. Conformarse con poco y esperar lo mejor. Es verano, aún queda mucho para septiembre y en estos tiempos en que solo los afortunados tienen vacaciones hay que encontrar algo con lo que ilusionarse, lo que sea.
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