martes, 11 de junio de 2013

Dice Juan Luis Lorda que...

"La pobreza como virtud cristiana no es simplemente no tener. Sino, en realidad, no querer tener más de lo necesario. Y, sobre todo, no querer dedicar la vida ni sólo ni principalmente a tener."

1 comentario:

  1. Leyendo un artículo basado en pruebas y resultados positivos sobre: ‘SE REPRODUCEN ANIMALES A TRAVÉS DE… Y EN LABORATORIO’.
    Hay resultados por ensayos de animales; Se quiere hacer igual con la célula humana.
    A raíz de su lectura, se hacen comentarios sobre ello, y uno de ellos decía: < Y luego dicen que la vida no la puede crear el hombre >.
    Vayamos por partes:
    La célula o el gameto masculino, son el espermatozoide —el gameto femenino es el óvulo—. La fertilización de los gametos dan lugar al embrión.
    La célula es tan compleja como la propia criatura, y el proceso hasta llegar a esta partiendo de dicha célula es simplemente un proceso evolutivo, que no una creación, porque la célula tiene Vida, y como digo y repito, es tan compleja como el embrión o la propia criatura. ‘LA VIDA NO PUEDE CREARSE PORQUE YA LO ESTÁ, SOLO SE PUEDE CONSEGUIR EVOLUCIONAR A PARTIR DE ELLA’.
    Hay muchos científicos, y los que no creen en la Vida como algo que estuvo siempre en Dios y que nos la dio Dios, simplemente es que, además de no querer creer, desean aniquilar la existencia del que nos la dio. < YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD, Y LA VIDA … (Jn 14, 66-14) >.
    Dios no está contra la Ciencia, la ciencia parece, más bien lo está contra Dios.
    La Ciencia por medio de laboratorio entra en ciertos caminos peligrosos para la Sociedad, sea porque es consciente de que a partir de la concepción del espermatozoide con el óvulo y aunque sea por medio de laboratorio, ello se considera y lo es ser humano, o sea, persona. La lucha entre científicos y que se determinan como miembros de la Ciencia, y el resto opuesto a muchas de conclusiones de estos, continúa y continuará siempre. El mundo en el cual vivimos, sí es de los primeros. “Mi reino no es de este mundo, (Jn 18, 36-37).
    Un abrazo

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