Reflexiones, suspiros, vómitos, anotaciones en mi MOLESKINE y demás averías y desvaríos poéticos, filosóficos, espirituales y políticos.
48.2.13
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48.2.13. En esos malos momentos de nuestras vidas, los que tenemos algo de fe, nos humillamos ante Él como ese último suspiro al que agarrarnos. Tristemente, en la mayoría de las ocasiones, cuando todo pasa, Le olvidamos.
Y que razón tienes José Luís. Lo que dices sobre quienes tenemos fe en Dios, sí te lo podemos confirmar. Para suplir esa parte de olvido que falta en algunos, nada mejor que proponerse la obligación de estar con Él todos los días aunque sea solamente unos momentos, pero sin abandonar: Hay quienes lo hacen al levantarse; otros al salir de casa se santiguan; Otros rezan y meditan al acostarse. Yo, años ha que no he dejado de hacerlo ni una sola vez al acostarme. Para hablar del Poseedor de la Vida, no tengo reparos en expresarme donde se presente y con quienes así lo deseen. Yo, gracias a Él, no le olvido: En mis tristezas, de la misma manera cuando así lo sienten cualquier miembro de mi familia, amigos, conocidos…; Ni en mis alegrías. Lo que dices del olvido, es recuperable fácilmente: Todo es querer y una poquita de voluntad —somos muy cómodos e interesados; Tenemos poco deseo de sacrificio.
Es mi opinión, que cuando los creyentes hablan entre sí y sobre La Vida, mutuamente hacen aumentar sus propias creencias en El Todopoderoso, como también aumenta su confianza. Y la impresión positiva hecha en el ánimo del no creyente que escucha, es más eficaz que si la recibiera de cualquier otra fuente, incluida la de los Sacerdotes de la Iglesia. No sé si me equivoco.
Åvinu shêbashåmaím, yithqadesh Shimkhå, Tåvo Malkhuthkhå, ye'åsê Retsonkhå kevashamaím ken bå'årêts. Êth lêkhêm khuqenu ten lånu hayom. Uslakh lånu 'al khatå'eynu kefí shêsolkhím gam anakhnu lakhotím lånu. Vë'al tëvi'enu lidey nisåyon, ki 'im khaltsenu min hårå. Ki lëkhå HaMamlåkhåh, HaGvuråh vëHaTif'êrêth lë'olmey 'olåmím. Åmen. El Padre Nuestro es una de las Oraciones más bellas que existen. Eso pienso. Me he interesado últimamente en buscar por ahí la Oración en hebreo. No es fácil y estoy encontrando algunas diferencias entre unos y otros. Aunque por aquí dejo algunos ejemplos , me gustaría, si alguién tiene a bien, recibir sugerencias del auténtico Padre Nuestro en len gua hebrea. Es posible que sea alguno de éstos, pero tengo mis dudas. (la transliteración se lee de izquierda a derecha) Abienu shebashamayim yitkadesh shimcha, tabo malchutecha, yease retsoncha ba’aretz kebashamayim . Ten lanu et lechem yoman, uslach lanu al chataeinu, kefi ...
Soy de pueblo. Mis padres son de pueblo. Cada vez tengo más claro que los que habitualmente habitamos ciudades, somos más gilipollas. ¿Por qué? Porque mientras estamos rodeados de ruido y asfalto, queremos un pueblo. Y los que lo tenemos, solemos negarlo.
Cuántas veces piensas decir o no decir. Y a veces callas por prudencia, por no molestar. Pero en ocasiones ese callar es un triunfo para el resto. Eso de callar por no ofender, tiene trampas.
Y que razón tienes José Luís. Lo que dices sobre quienes tenemos fe en Dios, sí te lo podemos confirmar. Para suplir esa parte de olvido que falta en algunos, nada mejor que proponerse la obligación de estar con Él todos los días aunque sea solamente unos momentos, pero sin abandonar: Hay quienes lo hacen al levantarse; otros al salir de casa se santiguan; Otros rezan y meditan al acostarse. Yo, años ha que no he dejado de hacerlo ni una sola vez al acostarme. Para hablar del Poseedor de la Vida, no tengo reparos en expresarme donde se presente y con quienes así lo deseen. Yo, gracias a Él, no le olvido: En mis tristezas, de la misma manera cuando así lo sienten cualquier miembro de mi familia, amigos, conocidos…; Ni en mis alegrías.
ResponderEliminarLo que dices del olvido, es recuperable fácilmente: Todo es querer y una poquita de voluntad —somos muy cómodos e interesados; Tenemos poco deseo de sacrificio.
Tu escrito de hoy me recuerda la frase de la meteorología popular ´Acordarse de Santa Bárbara cuando truena´.
ResponderEliminarEs mi opinión, que cuando los creyentes hablan entre sí y sobre La Vida, mutuamente hacen aumentar sus propias creencias en El Todopoderoso, como también aumenta su confianza. Y la impresión positiva hecha en el ánimo del no creyente que escucha, es más eficaz que si la recibiera de cualquier otra fuente, incluida la de los Sacerdotes de la Iglesia. No sé si me equivoco.
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