Que nos quiten esos relojes que marcan nuestras horas, verás cómo así somos capaces de aprovechar más el tiempo en lo que importa.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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