En algunos momentos echo de menos el idealismo como defensa de los proyectos, como compromiso con las ideas, como apoyo a las acciones. Creo que esta falta de compromiso nos convierte en diana de aquellos que sólo viven y disfrutan de la crítica al de enfrente.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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