Cuando uno está negativo se hace difícil hasta lo positivo. Por eso, si lo sabemos, si lo sentimos así, por qué no sonreír hasta a esa oscura negatividad. No vamos a perder nada, como poco ganaremos, aunque sólo sea en alegría.
Hay una frase que deberíamos repetirnos de vez en cuando: el pasado, pasado es. No podemos modificarlo. Podemos comprenderlo, aprender de él, pedir perdón por nuestros errores, perdonar a quienes nos hicieron daño y, si es necesario, llorar aquello que perdimos.
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