Nos podemos tirar toda la vida dando vueltas a las cosas, pensándolas o repensándolas, reflexionando o repasando lo reflexionado. Podemos seguir sentados divagando como mejoraríamos el planeta, nuestro mundo, país, comunidad, barrio o calle; las cientos de cosas que sería bueno hacer para cambiar lo que no funciona. Lo único que deberíamos pensar es que llega el momento de levantarnos y llevar a cabo tan sólo una iniciativa que sirva para algo. Tan simple como eso.

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