Me autoculpo de mucho, me exijo de todo, intento esquivar los miedos, asumo el mínimo reconocimiento de lo que hago y trato de escuchar, cada vez más, a los míos. Y así, en el poco a poco, voy descubriendo que la piedra es difícil de esculpir. Porque así soy y así es el hombre: una piedra en bruto que no debemos de dejar de trabajar.

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